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domingo, 8 de marzo de 2020

61-71

61. LOS LIBROS DE JEREMÍAS E ISAÍAS, con las glosas o comentarios de Rábano Mauro. Un volumen en folio grande, en pergamino, de 394 páginas. Es de principios del siglo XIII. Este Códice es igual al de los números 2, 12, 23 y 28, que también contienen libros de la Sagrada Escritura. Se 
comprende que en todos se adoptó la misma forma.
La viñeta del principio del libro de Jeremías fue cortada. Antes de los Trenos o Lamentaciones hay otra de muy buen gusto, que representa a dicho Profeta enfrente de la ciudad de Jerusalén, y en actitud dolorosa, anunciando los males que sobre ella habían de venir como justo castigo de sus crímenes. También se ve otra viñeta al principio del libro de Isaías, alusiva a algún pasaje de las profecías que en él se contienen.
Antes del libro de Jeremías hay un prólogo. Así en este libro como en el de Isaías, los capítulos están señalados al margen con números romanos de colores. Los comentarios son muy abundantes; la letra de estos y la del texto es de una perfección admirable, estando también adornadas con dibujos las iniciales de cada capítulo.

62. HOMILÍAS DE ALGUNOS SANTOS PADRES.- Un volumen en folio mayor, en pergamino, de 306 páginas. Es del siglo XII. A pesar de su mucha antigüedad, y del servicio que se conoce prestó en su tiempo este Códice, se halla en muy buen estado de conservación, y se distingue de un modo especial entre todos los libros del siglo XII, por su tamaño, pues aquellos no pasan de la mitad de las dimensiones que tiene este. Además fue escrito con caracteres muy claros, dejando gran margen en todos los folios, aunque al parecer no debía ponerse allí ninguna nota, pues no la hay en todo el libro, cosa que no se observa en los otros Códices antiguos.
También se distingue este Códice por la profusión de adornos en las iniciales de los capítulos, que ostentan colores muy vivos, con los dibujos propios de aquel siglo, en algunos de los cuales se ven caprichosas figuras. Al principio y al fin le faltan hojas, no pudiéndose determinar cuantas sean porque no tiene foliación. En el margen de los folios se ven muy claramente los puntos agujereados para marcar las líneas; lo que prueba cuan antigua era esta práctica.

63. CÓDIGO DE JUSTINIANO. Un volumen en folio mayor, en pergamino, de 232 páginas. Es del siglo XIV. Contiene los nueve primeros libros de los doce que componen el Código de Justiniano. Tal vez entonces no se considerarían indispensables los otros tres libros; o quizás su contenido estaba resumido en algún otro Códice de esta catedral.
El que nos ocupa se halla completo al principio y al fln, si bien está muy deteriorado por la acción del tiempo, y por el mucho uso que se comprende se hizo del mismo para el estudio del derecho romano. Lo demuestra la multitud de notas y glosas que tiene de diferentes letras y épocas.
Los nueve libros están señalados en cada folio con letras y números de colores. Todas las leyes tienen al principio algún adorno de color; también están adornadas con dibujos las iniciales de los comentarios. En las notas que se pusieron posteriormente hay gran multitud de pequeñas figuras,
muy caprichosas, que revelan el gusto de aquel tiempo.

Pero lo más notable de este Códice son las viñetas del principio de los libros, de un estilo especial, distinto completamente de las que se ven en los otros Códices.

64. TRATADO DE DERECHO CIVIL.
Un volumen en folio grande, en papel cartulina, de 489 páginas. Es del siglo XIV. No hay división de materias, ni está foliado este Códice. Los asuntos se tratan en forma de casos que se proponen; luego se explana el punto y se resuelve. Antes de cada caso se indica la palabra o palabras con que principia la ley cuya doctrina se va a exponer.
Comenzando por el prólogo, y por el caso que se propone en la página 1.a se observa en todos los casos un vacío o blanco, destinado a adornar la inicial del nombre con que principia la ley; inicial que no llegó a ponerse en ninguno de los blancos, y así han quedado, faltando por consiguiente la primera letra.
No consta el nombre del autor. El final no está completo, y faltan algunas hojas. Lo demás del Códice se halla en buen estado; en el margen hay alguna nota de época más reciente.

65. COMENTARIOS AL DECRETO DE GRACIANO. Un volumen en folio grande, en pergamino, de 694 páginas. Es de últimos del siglo XIII o de principios del XIV. Este Códice es muy semejante al de n.° 3; pero en aquel está todo el texto de los cánones, y en este sólo se indican las primeras palabras del cánon, y luego sigue la explicación o glosa.
Las Distinciones y las Causas están señaladas en la parte superior de cada página, y además en el margen. Todo el escrito es de mucho gusto, con profusión de hermosas viñetas adornadas con planchas de oro. La viñeta del principio del libro fue rasgada.
Después del último cánon de la parte 3.°, de Consecratione, o sea al fin del libro, hay cuatro hojas añadidas de distinta forma y tamaño, que al parecer pertenecieron a algún otro Códice de derecho canónico. En las dos últimas hojas están los árboles de consanguinidad y de afinidad; después de este último árbol hay una nota que traducida del latín, dice: «Concluye el árbol del Maestro Juan de Dios, sacerdote español» Deo gratias.

66. JUAN TEUTÓNICO. SUMA DE CONFESORES.
Un volumen en folio grande, en pergamino, de 656 páginas. Es del siglo XIV. Está dividido en cuatro libros, que se subdividen en títulos. Unos y otros se indican con iniciales y números (nú-ros en dos líneas en el original) de colores en la parte superior de cada página. Los capítulos y resúmenes de lo que se trata se señalan antes del texto con letras encarnadas.
Este Códice todavía es más notable que el anterior, por el grande número de viñetas y de letras adornadas con dibujos y planchas de oro. Además se distingue del otro, en que en la mayor parte de las viñetas hay dibujos de caras de hombres, de santos, etc. Es de sentir que en las muchas vicisitudes que han pasado estos Códices, se rasgase en el que nos ocupa la viñeta que había en la portada, y las que estaban al principio de cada uno de los libros en que se divide esta obra. Aún se ha salvado en el primer folio una figura que representa al autor, vestido de religioso dominico, escribiendo el libro. En la nota que hay al fin se designa á éste con el nombre de Fray Tentónico,de la orden de Frayles predicadores. Después del libro cuarto, que es el último, hay unos índices muy completos.

67. LOS LIBROS DEL LEVÍTICO, NÚMROS Y DEUTERÓNOMIO.
Un volumen en folio mayor, en pergamino, de 373 páginas. Es de principios del siglo XIII. Este Códice es muy parecido al de n.° 61, y forma parte de la colección que hay de libros de la Sagrada Escritura. También tiene los comentarios de Rábano Mauro. Al principio de cada uno de dichos tres libros está un prólogo y una preciosa viñeta, menos en el libro primero de donde se rasgó.
Los capítulos en que se dividen los libros están señalados en el margen con números de colores. Las iniciales de cada capítulo ostentan dibujos de muy buen gusto, y todo el Códice se halla escrito con mucha perfección.

68. MILELOQUIO DE SAN AGUSTÍN, compilado por Fr. Bartolomé de Urbino, llamado así porque era Obispo de dicha ciudad. Un volumen en folio grande, en pergamino, de 816 páginas. Al principio tiene una Tabla o índice alfabético de todos los asuntos que se exponen por orden alfabético, lo mismo que un diccionario. Al fin hay una indicación de las materias que pueden adoptarse para los sermones (ser- sermones en dos líneas en el original) de varias festividades y de algunos santos.
Como en los Códices anteriores, las iniciales de los capítulos están adornados con dibujos. También hay algunas viñetas que sirven de orla a toda la página, especialmente en los últimos folios.
El autor pertenecía a la orden de Ermitaños de San Agustín. Ahí consta en una nota que hay al fin, antes de los índices, que traducida dice: «Concluye el Mileloquio de San Agustín, compilado por Fray Bartolomé de Urbino, de la orden de Frailes Ermitaños de San Agustín» Y en la última página hay otra que dice: «Este libro ya ha sido escrito. El que lo escribió sea bendito.»

69. PONTIFICAL ROMANO. Un volumen en 4.° mayor, en pergamino, de 304 páginas. Es del siglo XIV. Atendiendo al objeto para que fue destinado este Códice, que eran las funciones pontificales, se escribió con gran lujo. Llaman la atención las letras de adorno, y las preciosas viñetas con figuras y dorados, que aún conservan el mayor brillo. Al principio hay un índice hecho en época posterior, y seis hojas que si bien tratan de la misma materia que lo demás del libro, se comprende que fueron agregadas, pues son de diferente letra y no están foliadas como el Códice.
En el margen hay algunas notas. También se ve alguna oración añadida posteriormente. Como la mayor parte de los actos para los cuales se escribió este Códice eran solemnes, hay algunos signos de música.

70. COMENTARIOS AL DECRETO DE GRACIANO. Un volumen en 4.° prolongado, en cartulina, de 322 páginas. Es del siglo XIII. Está incompleto y muy deteriorado. Al principio le faltan algunas hojas, y al final deben faltarle muchas, pues tan sólo comprende hasta la Causa XI de la segunda parte del Decreto de Graciano, y esta parte tiene XXXVI Causas. También le falta la tercera parte, de Consecratione.
No consta quien es el autor de estos Comentarios. En las Distinciones, que forman la primera parte, no hay señal alguna que indique su numeración, porque si bien en el margen se ven algunos números, son poco legibles.
Las Causas están numerados en la parte superior de cada página.

71. COMENTARIOS SOBRE EL LIBRO I DEL MAESTRO DE LAS SENTENCIAS.
Un volumen en 4.° mayor, en pergamino, de 204 páginas. Es del siglo XIV. En el margen hay algunas notas y citas que se refieren a varios capítulos del libro. Al final se ve una tabla o índice, que expresa las cuestiones que se proponen en las cuarenta Distinciones de que consta el libro.
Después hay una nota con el nombre del autor, que traducida dice: «Concluye la Tabla del primero, de Fray Pedro de Atarrabia de la orden de Frailes menores.» Deo gratias. Amen.


martes, 25 de diciembre de 2018

Trenos, Jeremías, lamentaciones,

Trenos de Jeremías: o sea Lamentaciones de Jeremías, puestas en verso y distribuidas en lecciones y capítulos con arreglo al uso que de las mismas hace nuestra Madre la Iglesia en los maitines de Jueves, Viernes y Sábado de la Semana Santa por D. Silvestre Rongier, Pbro.      


http://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.cmd?id=454712 copia digital

https://es.wikipedia.org/wiki/Libro_de_las_Lamentaciones

http://www.es.catholic.net/op/articulos/59191/cat/70/17-libros-poeticos-salmos-cantar-de-los-cantares-lamentaciones.html


Trenos de Jeremías: o sea Lamentaciones de Jeremías, puestas en verso y distribuidas en lecciones y capítulos con arreglo al uso que de las mismas hace nuestra Madre la Iglesia en los maitines de Jueves, Viernes y Sábado de la Semana Santa por D. Silvestre Rongier, Pbro.

/ La imagen es del libro de Timoteo Alfaro / 



Se puede descargar TXT, PDF etc desde esta web (entre otras) ya que el TXT suele tener errores de transcripción automática :

https://archive.org/details/CASGA_380304_012/page/n15


LAMENTACIONES DE JEREMÍAS, 

puestas en verso y distribuidas en lecciones y capítulos con arreglo al uso que de las mismas hace nuestra Madre la Iglesia en los maitines de Jueves , Viernes y Sábado de la Semana Santa: 


PUBLICADAS 

con la competente censura y aprobación de la Autoridad eclesiástica y enriquecidas con gracias espirituales por varios distinguidos Prelados de la Iglesia. 


Impronta de la Regeneración Tipográfica , calle del Sagrario de Santa Cruz, núm. á. 

1859. 


POR D. SILVESTRE RONGIER, PERO, 

SEGUNDA EDICIÓN ESTEREOTÍPICA. 

VALENCIA: 


Palacio Arzobispal de Valencia 19 de Febrero de 1856. 

Deseando fomentar la devoción de los fieles, concedemos ochenta días de Indulgencia a todos los que leyeren ú oyeren leer cualquiera de las Lamentaciones de Jeremías, puestas en verso por D. Silvestre Rongier, contenidas en el presente impreso, rogando á Dios Nuestro Señor por la exaltación de la Santa Fé Católica y demás fines piadosos de Nuestra Santa Madre Iglesia.— Pablo , Arzobispo de Valencia. 

En la misma forma tienen concedidos ochenta días de Indulgencia el Emmó. Sr. Cardenal Arzobispo de Toledo , y cuarenta los limos. Sres. Obispos de Cuenca, Segorbe, Orihuela , Barcelona , Avila, Santander, Orense y otras distinguidos prelados de la Iglesia. 

IMPRIMASE 

£o brcrctó S. <6. 3. ini sfñor: íic que crrtifico: 

Félix. 

Can. Scc. 

Es propiedad del Autor. 

MAITINES DEL JUEVES SANTO. 

LECCIÓN PRIMERA. 

CAPI m® ¡. 

Aleph. (1) ¿Cómo tan solitaria 
IJn Liempo la ciudad do pueblo llena 
JIoi yace y tributaria 
Devora en la orfandad su negra pena? 

La reina de provincias y naciones 
Ve hechos trizas sus ínclitos pendones? 

Bet/i. Llor‘aflijida en noche Lenebrosa: 

Sus párpados anubla el triste llanto, 

Y no hai mano que aleje cariñosa 
Con bálsamo de vida su quebranto. 

Infieles sus amigos 
Desprccianla , y su luto 
Aumentan cual furiosos enemigos. 

Ghimel. Marchó Judá buscando á su amargura 
Algún alivio por estraño suelo, 

Mas ¡ai ! la rabia de la jente impura 
Eternos hizo su tristeza y duelo. 

Y sin hallar reposo entre las jentes, 

Sin treguas á su lloro y pesadumbre, 

Arrastra ^angustiosa servidumbre. 

Dalelh. Las vias de Sion están de hito: 

No ya en los templos cánticos sagrados 

(1) Esta nalabru y las domas qno preceden á rada versículo 
son letras del alfabeto hebreo que marcan la forma acróstico 
del original. 


í 

Resuenan para Dios dulce tributo. 

Las puertas destruidas, los amados 
Ministros del Señor vagan jimiendo: 

Las vírjenes ocultan su hermosura, 

Y Sion oprimida do amargura 
Hilo á hilo su llanto va vertiendo. 

fíe El cetro soberano 
llora empuña nadando en la riqueza 
Del enemigo la estranjera mano. 

Porqtfescitó Sion con su torpeza 
La cólera divina, 

Y Sabaot anuncia justiciero 
Su pérdida y ruina; 

Y hasta decreta que sañudo y fiero, 

Sordo á ios aves que el amor envia, 

Altivo el venzedor lleve delante. 

Alarde haciendo de rudeza impía, 

Cautivo al tierno infante. 

LECCION SEGUNDA. 

Vau. Sus dones y hermosura 
La hija de Sion perdidos llora: 

Los príncipes valientes y esforzados 
En negra esclavitud, horrible y dura, 

Hambre padecen , sed desgarradora. 

Cual carneros sin pasto abandonados 
El capricho de dueños robadores 
Que hambrientos los persiguen 
Débiles ya , sin fuerzas, 

En inquieta zozobra siempre siguen. 

Zain. Cuando á fuego y espada del contrario 
Jerusalen perece 


Y estranjero dominio $*esiableec, 

¡Cómo recuerda de su antigua gloria 
La escelsa majestad , el poderío! 

¡CómoJudá, fatídica memoria, 

Llora y maldice su pecado impío! 

De tan grande ignominia el enemigo 
Es por decreto del Señor testigo 

Y añade nneva liiei á los pesares, 
Escarneciendo de Judá 11 presencia, 

Con horrible impudencia, 

A Dios, al culto , religión y altares. 

Hcth . Pecado abominable 
FiPel de Jerusalen : la idolatría. 

Por eso lia sido hecha tan instable 

Y todos la desprecian i\ porfía. 

Los mismos qu'ensalzaban su grandeza. 
Publican su deshonra , y dolorida, 

Ya que no la impureza-, 

Su rostr^oculta mísera, corrida. 

Tet/i. Los pies cubiertos lleva de inmundicia 

Y olvida el desastrado paradero 
Que á su horrible malicia 
Prepara inexorabrel liado licro. 

Yace abatida y su dolor acrece 

Al ver qu'el enemigo ensoberbece, 

Y en ciego desvarío 
Atribuye á su inmenso poderío, 

Cuanto el dedo de Dios indestructible 
Obra vengando la maldad horrible. 

LECCIÓN TERCERA. 

Job. La codicia voráz de su contrario 

El oro que le rob, ansioso allega, 

Porqu‘en el grande y rico santuario 
Poner sus plantas permitióle ciega: 

Así el enorme y feo desacato 
Espía contra Dios y su mandato. 

Caph. Hambrienta y aflijida 
Sion demanda pan entre sollo/os. 

Nada le resta ya : por la comida 
Sus bienes ifió y riquezas: lo mas caro 
Por conservar la turbulenta vida 
Qu‘es mofa del avaro, 
i Ai ! calma , pues , Dios mió , con presteza 
Un mar tan borrascoso de amargura: 

¡ Dá treguas á su pobre desventura ! 
i Mirada de consuelo á su vileza! 

Lamed . Venid y contemplad ¡oh caminantes! 
Los que cruzáis el áspero sendero, 

Si hai penas á las mias semejantes! 
DestruyóuPcl Señor : así en el dia 
De su ira sañosa hablado liabia. 

Mem. Y viene donde lo alto su venganza. 
Voráz y activo fuego 

Que hasta mis huesos destructor consume 
Despiadado el Señor sobre mi lanza; 

Y ¡ suerte infeliz ! luego 
Que algún alivio el corazón presume 
• Tiéndeme una red , donde prendida 
Caigo y retrocedo amedrentada, 

Siempr‘en un caos de aflicciou sumida. 

Nuni. De mis maldades afrentoso el yugo 
En vela inquieta y azarosa vive: 

Con ellas el Señor gravosa carga 
Al cuello impone cual feróz verdugo. 




Y ant‘el filo de pena tan amarga, 

De libertad sin esperanza alguna, 

Por cternal decreto 

En la enemiga y vengadora mano 
Del estranjero insano, 

Dejóme ¡'i dura esclavitud sujeto. 

¡Jerusalen , Jcrusalcn impía ! 

Inicuo es tu pecado; 

Y pues la ira de Dios has escitado 
Vuelve al Señor los ojos este dia. 

MAITINES DEL VIERNES SANTO. 

LECCIÓN PRIMERA. 


Heth. De la hija de Sion soberbio el muro 
Destruir el Señor pensado había, 

Y Dios es inmutable y llega el dia 
Del trance lastimoso y golpe duro. 

Tendió su cuerda: cruje pavoroso 

El muro y bambolea. En raudo vuelo 

Y estrépito espantoso, 

Cual fúljida centella 

Qu‘el ctér cruza sin mostrar su huella, 
Derrumbasen cenizas por el suelo. 

Teth. Sus puertas y cerrojos 
El polvo inmundo tiene sepultados; 

Su monarca , sus príncipes preciados 

De la hueste enemiga son despojos. 

Muere lalci; y amantes los profetas 
Con voz qu'emula el temple soberano, 

Y súplicas inquietas 

Pretenden mitigar, inas ; ai! en vano 
La cólera divina. 

Sabaot no los atiende 

Y el mísero penar ele nuevo enciende 
Jod. Del áspero cilicio revestidos 

En tierra se sentaron los ancianos, 
Cubiertos de ceniza, y mil jemidos 
Exhalan tristes en amargo llanto 
Que ahoga en la garganta el tierno canto, 

Y de Judá las virjenes queridas, 

Velada su hermosura, 

A Dios elevan su plegaria ardiente, 

Y contra el rudo suelo 
En dolorido anhelo 
Abaten afligidas 

Y llenas de vergüenza l alba frente. 

Caph. El llanto funeral ciega mis ojos, 

Y hasta del pecho en borrascosa furia 
Las entrañas saltar quieren deshechas. 
Luto no mas al corazón ajila, 

Tan solo hiel respiran mis endechas. 
¡Doquier desolación! ¡ doquier miseria ! 
L‘hambre voráz y sed desgarradora 
Forman del pueblo el asqueroso timbre, 

Y en tan menguada hora 

]N T o liai quien el labio del rendido infante 
Humedezca con mano bienhechora, 
Cuando rcvuelv l el maternal regazo, 
Sollozoso , anhelante. 


LECCIÓN SEGUNDA. 

Lamed . Y los hijos preguntan á sus madres, 
Entr'cl continuo sollozar doliente, 

¿Dó está el trigo y el vino ? Y tristemente, 

Mil lágrimas acerbas derramando. 

Los ayes de su pecho sofocando, 

Desfallecen y espiran congojosos. 

La madre inmoble, enjuta la mirada, 

Quier‘el suspiro detener postrero 
Con su abrasado aliento! 

Inútil , vano intento, 

Le aprieta en su regazo y desprendido 
Cae rodando hácia el sepulcro inerte 
Cual víctima temprana de la muerte. 

¡YTem. ¿A quien, ó de Sion hija preciada, 
Podré yo compararte? 

¿Qué desgracia , que pena con la tuya 
Igualaré con que consuelo darte? 

Y quien , ó de Salem escelsa virjen , 

Alivio prestará tu desventura? 

GramPes , como del mar el ancha via. 
Indecibles , ó Reina , tu agonía, 

Sin límites ni término : el acento 
Que arranca el corazón en este dia 
¿Quién modulará con blando sentimiento? 

Nun. Mintieron tus profetas. 

Falsedad y locura sus visiones. 

Lisonja dando al gusto enamorada^ 
Levantaron un trono á las pasiones. 

Preclara te mostraban tu victoria 

Y eterna destrucción del enemigo, 

Mas de tantas locuras al abrigo. 


10 

Vist‘cn el fango tu potente gloria. 
Samech. Burla fue y escarnio. 

Y hora se acerca tu contrario al muro 

Y rie de tu suerte al trance duro. 

Y entre algazara que al piadoso aterra, 
Esclam‘altivo con su lengua impura: 
¿Es esta la ciudad de la hermosura? 

¿El gozo peregrino de la tierra? 

LECCION TERCERA. 


Áleph. Yo so y el ailijido 
Que mira su desgracia y su pobreza 
En el azote de Su saña dura. 

Aíeph. Yo el siempre conducido 
Por áspero sendero de tristeza, 

Cárceles , tinieblas y amargura. 

Aleph. El solo atormentado 
Por el brazo de Dios que todo el dia 
Firme revuelve contra mí , y airado 
Aumenta sin cesar la pena mia. 

Beth Mi piel y carne puso envejecidas 
La mano poderosa: 

Quebrántanse mis huesos 
Y huyen de mí el vigor v fortaleza 
Que por su clara y sin igual belleza 
Eran orgullo de natur'airosa. 

tteth. Cárcel de amargura 
Es lioi el cuerpo do encerrado vivo; 
Habitación impura 

Qu‘el yugo torna mas voráz y activo. 

Betli. Colocñm l cn albergue tenebroso 
Sin esperanza de volver á vida, 


11 


Cual turaba solitaria 
Que de ciprés ceñida 
Encierra la ceniza funeraria. 

Ghimel, De hierros y cadenas aceradas, 
Mui pesadas 

Cargóm'el cuerpo en calabozo horrible. 

Cerró los pasos y la luz quenvia 
Claro el dia 

Que bañe mis pupilas no es posible. 

Ghimel, Quis 1 elevar mi funeral acento 
Por 1‘ aflicción del pueblo perseguido, 

Y el eco de mi voz , eco atrevido 
Es para el duro cielo 
Que aumenta el desconsuelo 
Ahogando al nacer mi escaso aliento, 

Ghimel. Ya no hai camino que al placer con- 
Vcreda sin trastorno ! (duzca,) 

¡No quiere Dios que célica reluzca 
La gloria de raí en torno! 

i Jerusalcn! ¡Jerusalen impía! 

Si quieres ^amargura 

Trocar alegren sin igual venlura, 

De la maldad huyendo, 

Reconoce A tu Dios en este dia. 

MAITINES DEL SABADO SANTO. 

o> 

LECCION PRIMERA. 

mmm m. 

Het. De culpas y pecados 


12 

Castigo es cuanto ahora padecemos, 

Y { i la bondad de Dios solo debemos 
Por siempre no haber sido estcriñ inados. 

Y ¿cómo no, si brilla majestuoso 
En medio su justicia 

El semblante de Dios siempre amoroso? 

Jleth. INucvas de Tu verdad y fiel cariño 
Preclara trae la rosad l aurora. 

Quien fia en Tu palabra 
La dulce quietud labra 

Y goza de la gloria encantadora 

Jlet/i. Mi herencia y mi porción es Dios del 
Dijo alegre mi alma: (cielo, 

Al triste , pues , miando desconsuelo, 

¿No^ habrá de suceder la blanda calma? 

Tcth. ¡Bueno es el Señor para el que espera 
En él la dulce dicha y bienandanza: 

Y Palma que sincera 

Con fe le busca, salvación alcanza. 

Tcth . ¡Bueno es qu'en silencio aguardad liora- 

Y espere de su mano (|> re 

Remedio á 1 'aflicción , sin que le asombre 

De la desgracia el malestar insano » 

Teth ¡Bueno es qu‘en su primer'adolcscencia 
El yugo de la Lei haya llevado 
El hombre con paciencia, 

Y sufra los trabajos resignado! 

Jod. ¡Este hallará tranquilo y solitario 
Dulce retiro que del mal lo aparte; 

Contra el gozo mundano , infiel y vario, 
Fortísimo baluarte! 

Jod Y hasta la tierra humillará su boca, 

Las culpas confesando. 


IB 

Pues siempre escucha Dios á quien le invoca 
Su bondad ensalzando. 

Jod. Sin desplegar el labio 
fiará su megill'al que le hiriere , 

Cual de su propia culpa en desagravio. 

Y cubierto de oprobios afrentosos. 

Sin humano poder que los modere, 

Sin débil quezal gima 

Será el juguete de la infiel fortuna. 

LECCION SEGUNDA. 

Qjumña iv. 

Jlepli. ¿Como el tan preciado 
Oro del Templo yace oscurecido? 

¿Quién su color bellísimo , esplendente, 

Pudo haber deslucido? 

Y ¿quién el atrevido, 

Sacrilego, inclemente, 

Que las piedras del rico Santuario 
Esparzo por las plazas temerario? 

Beth. Los hijos de Sion tan poderosos , 

Los del oro finísimo en sus trajes, 

¿Raza son hoi , tan solo comparable 
Por enemigo fiero, 

A vasija de barro desprecíale 
Que fabrican las manos de alfarero? 

Ghimct. A sus cachorros las feroces lámias 
Blandas ceden el pecho; 

Mas la hija cruel del pueblo mió 
Huye del hijo en lágrimas deshecho. 

Y cual dur'avcstruz, sord‘á la pena 
En l l abrasad‘arena 


Bel árido desierto, 

Débil le deja , sin sentido , yerto. 

B alelí. El desdichado infante 
Tiene su lengua al paladar pegada 

Y busca vacilante 

El pecho de su madre despiadada, 

Y los niños , corriendo congojosos, 

Le piden pan con inquietud amarga. 

Tan le demandan oirá vez llorosos, 

¡ Y nadie el pan alarga ! 

He. Aquellos qu'en banquetes delicados 
Hartaron caprichoso el apetito, 

Hambrientos hoi suspiran, 

Y por las calles débiles espiran. 

El qiben lechos de grana regalados 
Gozaba de placer sueño esquisito, 

Iloi en penar profundo 

Por el estiércol se revuelca inmundo! 

Van. Mayor es el castigo 
Be la hija de Sion qu‘el de Sodoma: 

En esta el enemigo 

Fuego es del ciclo que sobre el asoma 

Y raudo en un momento 
Consume la justicia vengadora, 

Sin el hambre ni sitio violento, 

Pecado y pecadora. 

¡Jerusalén , Jerusalén impía! 

El treno dolorido 

Oye que raudo á la celeste altura 

Te llama y aflijido 

Bice, radiante con su lumbre pura: 

¡Conviértete al Señor en este dia ! 


ORACIÓN DE JEREMÍAS

Acuérdate , Señor , de nuestros males 

Y del oprobio que i i Sion rodea: 

La culpa á tu justicia nunca iguales, 

Tan solo amor , no saña , el pueblo vea. 

Patria y hogar son presa del estrauo: 

Suya es ¡olí mengua ! la dichosa, tierra 
Premio ofrecido de Judá al rebaño, 

Si al vicio horrible levantaba guerra. 

Mas no fue así, y el lastimero llanto 
Vertemos hoi , cual huérfanos sin padres: 

Y en mar de luto , en jemidor quebranto, 
También cual viudas lloran nuestras madres. 

¡ Cuánta desgracia la maldad hacina! 

¡ Ai cuánto de deshonra y dura mengua ! 

Si el labio busca el agua cristalina 
Con que humedezca l l abrasada lengua; 

Si , ya que no los frutos ni las flores 
De un suelo tan rico en dulcedumbre, 

Del frió y hambre huimos los rigores, 

Leña buscando por riscosa cumbre. 

La codicia voráz del estranjero 
Por agua y leña pide , ¡olí amargura ! 
Nuestro oro y plata ¡ á precio de dinero 
Lo que regala con placer natura! 

El que hambriento y desnudo viene al suelo, 
El débil que sucumbe á la agonía, 

Es arrastrado en negro desconsuelo 
Cual bestia inmunda con rudeza impía. 

A Egipto , Asiria , el enemigo fiero, 
Humildes alargamos nuestra mano, 

Demandando con eco lastimero 
Pan con que sacie el padecer Insano. 

Y es que la culpa de sus padres llora 
Hoi la infeliz humanidad doliente . 

Y lleva de la mancha pecadora 
Señal funesta en 1‘abatida frente. 

De ahí que convertido en débil siervo 
Veamos al señor rico y altivo. 

Sin que la pena , el malestar acerbo, 
Ninguno mitigar pudo al cautivo. 

De ahí que corr‘al árido desierto 
Do saci‘cl hambre, triste, solitario, 

Y d'espanto sucumba , frió y yerto, 

Viendo vibrar la espada del contrario. 

De ahí qu‘el hambr‘en tempestad-rujiente 
La piel arrugue y ponga denegrida. 

Cual si llama voráz de un horno ardiente 

Arrebatara la indefensa vida 

Judá y Sion ocultan el semblante: 

Sus vírgenes son mofa del impuro: 

Sus mujeres con eco suplicante 
Treguas demandan al oprobio duro!... 

i Suspende, pues , ó Dios , de tu justicia 
El rayo vengador y pavoroso: 

Alróz es de tu pueblo la malicia, 

Ingrata fué Sion! 

Mas hora mi buen Padre bondadoso, 

Oye cual triste en dolorido anhelo 
Llora su culpa y se dirijo al ciclo 
En mística oración!